Como ya es costumbre, tengo mucho que agradecer. Me uno así a las muchas almas llenas de gratitud que esta noche celebrarán una causa gloriosa. Cristo es Dios y es hombre. Y vive para siempre.
Paz con nosotros.
Como ya es costumbre, tengo mucho que agradecer. Me uno así a las muchas almas llenas de gratitud que esta noche celebrarán una causa gloriosa. Cristo es Dios y es hombre. Y vive para siempre.
Paz con nosotros.
Decidir es una de las cosas que más me demuestra lo que me queda de juventud. Me da temor equivocarme. Quisiera postergarlo. Quisiera que otro me dé una respuesta, que alguien más se comprometa por mí. Poder echarle la culpa a las circunstancias y sentir que todo lo que me pasó en esta vida, fluyó y nada más.
Es una mentira muy tentadora. Pero la vida no me puede pasar a mí. Yo paso por la vida y le doy forma con lo que voy eligiendo todos los días.
Y cuando me equivoco, lo anoto, y lo supero. Para no tener en lo futuro de qué avergonzarme. Y sí de qué aprender.
He estado procrastinando mucho ciertas acciones. Por miedo a hacer las cosas mal.
Pero rayos. Si hasta sin darme cuenta hago mal todos los días, ¿por qué no puedo permitirme, concienzuda y responsablemente, tomar una decisión personal que tal vez sea para mejor?
¿Y si me equivoco? Pues bien, tocará perdonarme.
Este día, que empezó amenazándome de muerte, ha terminado interesante.
El camino sigue y sigue, desde la puerta, dijo Bilbo.