Aunque yo no pueda estar, tiene que haber una.
Estoy en el proceso de encontrar el tema de este año, y material. Es mi meta de esta semana.
Las cosas que me hacen feliz, a mí.
Aunque yo no pueda estar, tiene que haber una.
Estoy en el proceso de encontrar el tema de este año, y material. Es mi meta de esta semana.
Las cosas que me hacen feliz, a mí.
Y bueno. Este fin de semana es lo del Cincuentenario. El coliseo está reservado y anoche fue lo de la última reunión de trabajo. He estado compartiendo la información donde he podido. Esta es la primera vez en mucho tiempo en que deseo que la semana sea leeenta, muy lenta.
Festejar es mucho estrés. Tímpanos y cuerdas vocales maltratados. Bytes, tinta y papel derrochados. Plata es lo que hay. Y todos a levantarse temprano a poner las cosas en orden.
Si llego viva al martes, les cuento.
Como ya es costumbre, tengo mucho que agradecer. Me uno así a las muchas almas llenas de gratitud que esta noche celebrarán una causa gloriosa. Cristo es Dios y es hombre. Y vive para siempre.
Paz con nosotros.
Decidir es una de las cosas que más me demuestra lo que me queda de juventud. Me da temor equivocarme. Quisiera postergarlo. Quisiera que otro me dé una respuesta, que alguien más se comprometa por mí. Poder echarle la culpa a las circunstancias y sentir que todo lo que me pasó en esta vida, fluyó y nada más.
Es una mentira muy tentadora. Pero la vida no me puede pasar a mí. Yo paso por la vida y le doy forma con lo que voy eligiendo todos los días.
Y cuando me equivoco, lo anoto, y lo supero. Para no tener en lo futuro de qué avergonzarme. Y sí de qué aprender.
He estado procrastinando mucho ciertas acciones. Por miedo a hacer las cosas mal.
Pero rayos. Si hasta sin darme cuenta hago mal todos los días, ¿por qué no puedo permitirme, concienzuda y responsablemente, tomar una decisión personal que tal vez sea para mejor?
¿Y si me equivoco? Pues bien, tocará perdonarme.
Este día, que empezó amenazándome de muerte, ha terminado interesante.
El camino sigue y sigue, desde la puerta, dijo Bilbo.
Necesito asesoría. Guía espiritual. Consejo. Necesito poner mis opciones en papel. Bendito papel. Necesito poner este día en oración. ¿Qué estás queriéndome decir, Vida? ¿Qué debo responder, Señor?
A veces, la lentitud con la que avanzan las cosas me desanima. Pero no importa. No se trata de mi ánimo. Que se las arregle solo. Se trata de hacer lo que es necesario, bien hecho y con paciencia.
Sansón ha sido redimido a mis ojos esta semana. Ahora se viene lo duro. Micaía y el sacerdote de Dan. Qué manera de preocuparme este pasaje.
El apagón fue de 6 a 8, cambio de última hora. Sí fuimos al estudio.
Mira quién manda aquí, señor presidente.
El gobierno está interfiriendo con la libertad de cultos, aunque no sea premeditado. Desde hoy tenemos racionamientos de luz de 19:00 a 21:00. No podré dar mi estudio de esta noche.
Esto ya es personal.
Hasta que volvió. WordPress lleva raro algunos días. Y yo también.
Ha sido una mezcla rara de sentirme desanimada en el trabajo, de estar muy ocupada en las cosas de la iglesia, y de volver a robarle horas al sueño para leer. ¿Es que nunca puedo equilibrar las cosas? La salud sigue cuestionada, pero estoy determinada a ignorar la evidencia, en vista de que hay al momento asuntos más urgentes.
La salud es lo primero, ¿eh? No digo que no me cuido, digo que cuando siento dolor o cansancio elijo sobreponerme y salir. Incluso si algo me lastima, trato de hacer vista gorda y seguir con lo mío.
Aún con lo poco motivada que estoy en mis asuntos laborales, me obligo a cumplir y a no distraerme del todo.
Procuro no abandonarme a mi emocionalidad. Para que cuando mi buen ánimo regrese, encuentre las cosas en orden y quiera quedarse. Se lo extraña.